Y llegó ella
El tiempo pasa muy rápido hace poco menos de un año, escribía sobre el deseo de ser madre de nuevo
y pocos meses después mi deseo empezaba a tomar forma, estaba embarazada de nuevo.
Nueve meses han pasado desde esa entrada, un embarazo con algún sustillo, mucha emoción, lleno de sensaciones que revivir y disfrutar de nuevo, una barriga que vuelve a crecer, que vuelve a notar vida en su interior, un parto nuevo que experimentar y un nuevo ser al que amar, esta vez una niña, una preciosa niña que ha venido al mundo pisando fuerte y es que me ha regalado un parto que jamás hubiese imaginado...
Cuando se acerca el día de la fecha probable de parto la cabeza de toda embarazada empieza a dar vueltas y a imaginar como será ese ansiado momento, vuelve la incertidumbre, las dudas, los miedos, los nervios...en mi caso también el deseo de vivir el parto de una forma diferente al anterior, de tener un parto respetado, de dar con una matrona empática y de sentir a mi hija nacer.
Una semana antes de salir de cuentas y sin previo aviso me desperté de madrugada a hacer pis ( como tantas otras veces), pero esta vez antes de levantarme de la cama noté algo extraño en la parte baja de la barriga, no sabría describirlo, me levanté fui al baño y vi que algo raro pasaba, sentí una pequeña pérdida que primero pensé que sería de orina pero que enseguida supe que esa no era la causa, en ese momento tenía dudas entre líquido o flujo así que como era muy poca cantidad y no tenía más síntomas me volví a la cama ( eso sí, con la mosca detrás de la oreja...).
Al cabo de un rato sin poder dormir elucubrando que podía significar aquello noté una primera contracción poco molesta que pasó y me dejó pensando si ese iba a ser el día que mi pequeña había elegido para venir al mundo o simplemente sería algo aislado. Otra contracción similar me sacó de mis elucubraciones, decidí esperar un poco en la cama intentado dormir algo, pero no podía y no por el dolor sino por mi cabeza que no dejaba de dar vueltas.
Aproximadamente una hora después y tras otra contracción decidí levantarme a ver si tenía más pérdidas, fui al baño y sí parecía que algo más había salido, supuse que sería una fisura de la bolsa y decidí irme un poco al sofá, las contracciones eran espaciadas pero aumentaban en intensidad y empecé con retortijones, en ese momento supe que ese sería el día, era todo muy similar a la vez que me puse de parto con Bichito.
Después de una hora de contracciones regulares pero no muy seguidas se despertó mi Bichito a hacer pis, lo llevé y volví a la cama con él, tumbada las contracciones me dolían mucho más, así que le dije a Bichito que no podía seguir tumbada con él y que probablemente por la mañana mamá no estaría porque iba a nacer su hermana, increíblemente se quedó tranquilo y se durmió de nuevo.
Desperté al papi y llamé a mi madre para que viniera a quedarse con Bichito.
Las contracciones cada vez eran más intensas y seguidas así que decidí darme una ducha y salir para el hospital en cuanto llegase mi madre, 15 minutos tardó mi madre en llegar, yo acababa de salir de la ducha y estaba intentando vestirme pero las contracciones mucho más seguidas y dolorosas no me dejaban, empecé a manchar sangre, mi madre intentaba ayudarme a vestirme pero yo no podía, logré ponerme la camiseta y le dije a mi marido que llamara a la ambulancia porque sabía que no iba a ser capaz de salir de casa así.
Mientras él hablaba con el 061 empecé a tener ganas de empujar, me palpé y pude constatar lo que minutos antes estaba sospechando mi niña estaba decidida a salir ya!
En ese momento sentí miedo a que algo pudiera ir mal y no hubiese personal cualificado para atender a mi pequeña, pero las contracciones me sacaron de ese pensamiento y las ganas de empujar se apoderaron de mi, así que me dejé llevar y me puse de pie y tras una nueva contracción pude notar un ligero resquemor y ver como la cabeza de mi pequeña salía de mi cuerpo, no me podía creer lo que estaba pasando, otra contracción y noté como todo su cuerpecillo se deslizaba entre mis piernas, como un pececillo, mi madre la cogió y me la dio, entonces vimos que tenía una vuelta de cordón en el cuello, yo estaba tranquila y sabía que simplemente había que retirársela, se la quitamos y mi pequeña respiraba, me la puse al pecho y se enganchó enseguida, en ese momento aparecieron los de la ambulancia, todo había pasado, en menos de 3 horas desde la primera contracción mi niña había nacido en su casa con la presencia de su abuela y su padre y mientras su hermano dormía plácidamente en su habitación.
Me llevaron a mi habitación donde cortaron el cordón mientras mi pequeña seguía junto a mi y seguidamente me trasladaron al hospital junto a mi pequeña y allí alumbré la placenta.
Yo quería un parto respetado, quería parir sin epidural, quería poder adoptar la postura que me pidiera el cuerpo, quería un parto rápido, quería que se le cortara el cordón cuando dejara de latir y todo aquello que durante nueve meses deseé mi pequeña me lo regaló de la única manera que todo aquello podía ser posible, naciendo en casa.
Gracias chiquitina.
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